Collection: Oriana Marcelli

Desde chica le gusta hacer arte, desde crear objetos o muñecos con porcelana fría hasta hacer bijouterie con mostacillas. Cualquier cosa que implicase “hacer con las manos” y crear le hacía sentir absolutamente motivada. Su mamá la llevaba a hacer cursos para aprender manualidades y recuerda que le encantaba.

En su adolescencia descubrió que le gustaba dibujar cosas de la realidad. Le gustaba mucho dibujar personas y expresiones. Había algo de dibujar miradas que le parecía fascinante.  

Hasta ese entonces fue autodidacta, no tenía un maestro o alguien que le enseñara, simplemente lo hacía, como salía, aprendiendo de sus propios errores.

De adulta comenzó a tomar clases de dibujo y pintura. Tomó clases en distintos talleres (Centro Cultural Rojas y privados), hasta que en 2019 llegó al taller de María Belén López de Carlo. Allí encontró un lugar que combina enseñanza con un acompañamiento paciente y amoroso que te guía en el proceso de autoconocimiento. No es menor que en este espacio encontró el apoyo, la compañía y el respeto necesarios para saber que este mundo no es para unxs pocxs, que todxs tienen algo que mostrar (y expresar), que todas las historias valen.

En este taller aprendió a dibujar con técnica, a tomar medidas y a componer una imagen. También aprendió sobre los colores en la teoría y en la práctica, con la aplicación de los óleos sobre el lienzo.

Desde que conectó con la pintura se dio cuenta que había algo ahí que le hacía sentir especial, como un “cable a tierra”. Pintar muchas veces la rescató de momentos tristes, y en momentos mejores sintió que brillaba. Encuentra en el arte la manera de expresarse y equilibrarse.

Pintar la transporta a un lugar muy parecido al amor, ese lugar donde se siente refugio y calma.

 

 

Oriana Marcelli